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El cambio climático está empujando a viticultores franceses a abandonar sus viñedos en el sur y trasladarse a regiones más viables en el norte. Casos como el de Lucile Fouet en Berrie muestran la dimensión económica y social de este fenómeno. Otros productores como Angela Weidner y Maxime Aerts han optado por dejar el Gard y establecerse en los Altos Alpes en busca de estabilidad térmica.
Los viticultores del Aude y Pirineos Orientales adelantan la vendimia debido a temperaturas récord, afectando la maduración de la uva. El calor extremo está alterando el calendario de producción en una de las principales zonas vinícolas del sur de Francia. La evolución climática obliga a reorganizar cultivos, personal y fechas de cosecha, impactando en el perfil final del vino.
Francia se enfrenta a una ola de calor récord con temperaturas superiores a 42°C, afectando a la mayoría del país. Las noches también registran altas temperaturas, con récords de mínimas nocturnas. El calor extremo puede tener impacto en la maduración de la uva y la calidad del viñedo en zonas vitícolas francesas.