El proyecto Biovidman ha revolucionado la viticultura en Castilla-La Mancha al mejorar genéticamente variedades autóctonas de vid. Con una inversión de más de 157.000 euros, se busca adaptar estas variedades al cambio climático y asegurar su calidad enológica. Variedades como Bobal y Airén están en el centro de esta innovación, prometiendo vinos más resistentes y con una identidad única. La investigación también abre la puerta a una viticultura más sostenible y rentable. ¡Es el momento de brindar por el futuro del vino español!