Una mesa bien pensada acompaña al vino: los tonos neutros, la luz suave y una disposición cómoda ayudan a disfrutar cada copa. Las flores deben ser discretas y sin perfumes intensos, para que no compitan con los aromas del vino ni con la conversación. La guía propone ordenar copas y cubiertos según el maridaje, con ejemplos que van del cava y el Albariño al Tempranillo y el Pedro Ximénez. También recuerda cuidar detalles prácticos como la temperatura, el espacio por comensal y una cubitera a mano.
Una mesa que sabe a vino

Opinión
Al parecer, hasta las flores necesitan saber cuándo no robarle el protagonismo a una buena copa.