Quebec se toma su tiempo antes de abrir las puertas a los vinos estadounidenses, exigiendo más detalles sobre el pacto comercial. La ministra de Economía, Christine Fréchette, no quiere sorpresas y prefiere esperar antes de levantar restricciones. La situación afecta directamente a la oferta de vinos y licores en la provincia, lo que podría cambiar los precios y surtidos. Mientras Ottawa quiere avanzar, Quebec se queda en modo "espera y ve". ¿Quién dijo que el vino no podía ser un asunto político?
