La vendimia en Alemania se adelanta entre una y dos semanas, marcando un inicio récord en todas las zonas productoras. El calor del verano ha acelerado la maduración, comprimiendo la campaña y generando vinos con más cuerpo de lo habitual. La demanda actual va hacia estilos más ligeros, desafiando la tradición de vinos alemanes blancos con acidez frutal. La combinación de maduración rápida y necesidad de conservar acidez convierte esta campaña en una de las más tempranas y breves en la historia vitivinícola alemana.
