Italia prepara una reforma para dar más poder a los consorcios del vino DOP e IGP, ampliando su control sobre oferta, sostenibilidad, enoturismo y precios. Los consorcios podrán intervenir en la regulación de la oferta, promover la sostenibilidad, impulsar el enoturismo y establecer referencias de precios. La reforma podría alterar la gobernanza económica de varias denominaciones y tiene consecuencias potenciales en la producción, promoción y equilibrio de mercado del vino italiano.
