Irlanda se lleva la medalla de plata en impuestos al alcohol en la UE, y el vino no se salva de la fiesta. Con un impuesto especial que hace que cada botella cueste un ojo de la cara, la situación es un verdadero rompecabezas para los amantes del vino. Mientras en otros países europeos el vino es casi un regalo, en Irlanda parece que cada copa viene con un recibo de la hipoteca. La presión fiscal está cerrando pubs y afectando la cultura del vino en la isla. ¡Es hora de que el Gobierno se ponga las pilas y baje esos impuestos!
