Un nuevo estudio propone un método revolucionario para medir la fenología de la vid, ayudando a los viticultores a ajustar sus calendarios de cultivo y vendimia. Este enfoque evita sesgos y mejora la precisión en la observación de las fases del ciclo vegetativo. Además, puede ser clave para entender cómo el cambio climático afecta a la viticultura. Con un flujo de trabajo reproducible, los resultados se vuelven más confiables y útiles. ¡El futuro del vino podría depender de esto!
