Los datos de más de 300.000 establecimientos europeos muestran que las bebidas espirituosas pierden protagonismo, mientras el vino y los espumosos también retroceden en algunos mercados. La cerveza, en cambio, gana peso en ciudades como Berlín y París, una señal de que las preferencias cambian según las costumbres locales. Crecen los desayunos, el consumo diurno y opciones informales como la pizza y los helados, aunque cada ciudad tiene sus propios favoritos. Las tendencias pueden viajar rápido, pero arraigar depende de la cultura y los hábitos de cada lugar.
El vino, en un consumo más informal

Opinión
El vino pierde algo de terreno, pero todavía puede colarse en la mesa informal; no hace falta mantel de gala para abrir una botella.