El Gobierno francés retrasa la previsión de vendimia por condiciones climáticas extremas. La sequía y los incendios afectan la calidad y cantidad de la uva. Viticultores aplican tratamientos especiales para evitar contaminación por humo en la uva. El panorama se divide entre zonas con pérdidas directas y otras que confían en mejorar la calidad final. La campaña apunta a un equilibrio inestable con menos volumen y esfuerzos por salvar la cosecha.
