Un alcalde ecologista ha puesto freno a un ambicioso proyecto vitivinícola en Alsacia, que prometía ser un centro cultural y turístico. A pesar de contar con el apoyo de múltiples entidades, la negativa a ceder un pequeño terreno ha paralizado una inversión millonaria. La propuesta, que buscaba atraer a un público diverso, se enfrenta a la resistencia de un municipio que ya recibe suficientes visitantes. Con la apertura prevista para 2029, el futuro del vino alsaciano pende de un hilo. ¿Se convertirá en un parque temático o en un verdadero homenaje a la tradición vitivinícola?
