Los viticultores californianos enfrentan una crisis con una caída del 20% en la demanda de vino, lo que está llevando los precios de la uva a la baja. La falta de contratos previos para la vendimia deja a muchos productores en una situación precaria. Exportar se ha vuelto complicado debido a aranceles y competencia internacional. Este ajuste en el mercado podría anticipar cambios en toda la cadena del vino, desde la producción hasta la distribución. La situación en California podría tener repercusiones globales en el comercio del vino.
