Italia está lanzando una bomba de ayudas de hasta el 80% para que los viticultores se pongan las pilas con la sostenibilidad. Esta movida no solo busca hacer el vino más eco-amigable, sino que también promete modernizar la industria con tecnología de punta. Desde drones hasta sensores, la innovación está a la vuelta de la esquina. Y lo mejor, los jóvenes agricultores tienen prioridad en esta fiesta de subvenciones. Si pensabas que el vino solo era para beber, piénsalo de nuevo: ¡también es para salvar el planeta!
