
La asociación Terra de Garnatxes cierra sus puertas tras más de diez años dedicados a la garnacha, pero su legado sigue vivo. Las bodegas catalanas que formaban parte de esta iniciativa continuarán colaborando, demostrando que la pasión por el vino no se extingue. La garnacha ha pasado de ser una uva olvidada a brillar en el mercado internacional, gracias a esfuerzos colectivos y un enfoque en la sostenibilidad. Con un balance de emociones, sus miembros celebran lo logrado y miran hacia el futuro. ¡No te pierdas esta historia de vino, amistad y compromiso!