Un equipo de investigación ha descubierto que los disolventes naturales pueden multiplicar la extracción de compuestos valiosos de la vid. Los estilbenos, esos héroes antioxidantes, son ahora más accesibles gracias a esta técnica innovadora. Imagina poder aprovechar al máximo los subproductos de la vid, como la corteza y los zarcillos. Este avance no solo es bueno para el vino, sino también para la cosmética y los alimentos funcionales. ¡La economía circular en el mundo del vino nunca había sido tan emocionante!
