Un estudio reciente revela que los vinos elaborados con uvas resistentes a hongos no se diferencian sensorialmente de los tradicionales. Con una diversidad aromática comparable, estos vinos podrían ser la respuesta a los desafíos climáticos actuales. Las variedades resistentes están ganando terreno en el sur de Francia, lo que podría cambiar la forma en que pensamos sobre la viticultura. La investigación sugiere que la resistencia no implica un sacrificio en calidad. ¿Listo para explorar esta nueva era del vino?
