Peñaranda de Duero se convirtió en el epicentro del vino con una cata dirigida por la sumiller Carmen Garrobo, donde diez vinos de diversas denominaciones de origen hicieron vibrar a los asistentes. Desde el refrescante Win Sin Alcohol hasta el potente Románico, la diversidad vitivinícola de Castilla y León se mostró en todo su esplendor. La cata no solo fue una fiesta para el paladar, sino también una lección sobre la conexión entre vino, territorio y patrimonio. Con quesos seleccionados para maridar, la experiencia fue un deleite para los sentidos. ¡Prepárate para descubrir la riqueza de esta comunidad vitivinícola que te dejará con ganas de más!
