Un experto en salud pública revela que la subida del 20% en impuestos sobre bebidas alcohólicas no afectará el consumo de vino y cerveza. A pesar de los esfuerzos del gobierno alemán, el impacto real en los hábitos de compra será mínimo. La exención de estas bebidas del aumento fiscal podría dejar a los espirituosos y alcopops en la cuerda floja. El análisis sugiere que la estrategia fiscal necesita un cambio para ser efectiva. ¡El vino sigue siendo el rey, al menos en el bolsillo de los alemanes!
