Las bodegas alemanas de Rheinhessen y Wurtemberg están en un aprieto, con un exceso de vino y una caída en el consumo. Para aliviar la presión, se están destilando litros de vino para convertirlos en alcohol industrial. Esta medida, aunque suena a película de terror vinícola, es una solución de emergencia para evitar que las bodegas se ahoguen en su propio vino. La situación refleja un desequilibrio preocupante entre producción y consumo, que podría afectar a todo el sector. ¿Qué pasará con el vino que no se vende? ¡Una buena pregunta para brindar!
¡Vino en crisis! Alemania busca soluciones ingeniosas

Opinión
Es como si el vino estuviera en una relación tóxica con los consumidores y ahora busca una salida de emergencia.