La sequía en Abruzzo ha causado pérdidas de hasta el 70% en viñedos, adelantando la vendimia y afectando a la calidad de las uvas. La falta de lluvias y altas temperaturas han provocado daños en las variedades blancas y tintas, afectando a la acidez y peso de las bayas. La reducción de la uva impacta en bodegas y cooperativas, generando presión en los costos de producción y márgenes.
