Un grupo de investigadores está revolucionando la fermentación industrial con levaduras que pueden soportar temperaturas de hasta 45°C. Imagina un mundo donde el vino se elabora sin sudar la gota gorda por el calor. Este avance podría cambiar la forma en que producimos no solo vino, sino también biocombustibles y otros productos. La clave está en las tecnologías multiómicas, que prometen hacer que nuestras levaduras sean más resistentes y eficientes. Si pensabas que el vino solo se hacía a temperaturas frescas, prepárate para un sorbo caliente de innovación.
