La vendimia en Ucrania se enfrenta a desafíos inimaginables, desde cortes de electricidad hasta la falta de mano de obra. Château Chizay, una bodega emblemática, busca soluciones innovadoras como paneles solares para sobrevivir al invierno. A pesar de la guerra, hay un resurgimiento del interés por el vino ucraniano, impulsado por un sentido de patriotismo y calidad. Con una producción de 1,3 millones de botellas al año, la bodega se esfuerza por demostrar que su vino puede competir a nivel internacional. La historia de la viticultura ucraniana es un testimonio de resiliencia y pasión por el vino.
