Estados Unidos se enfrenta a una vendimia sin cifras nacionales, con California como factor clave. La oferta nacional se prevé por debajo de una cosecha histórica normal. La calidad potencial es mejor en términos de fruta que en volumen. El mercado añade incertidumbre, con una demanda débil y caída de exportaciones. La tensión entre producción y comercialización será clave en la campaña.
