La DO Terra Alta se alza en defensa de los viticultores que claman por un precio justo para la uva, vital para la viabilidad de sus explotaciones. La presidenta de la DO, Rosa Caballé, destaca que sin viticultores felices, no hay vino que celebrar. La calidad de los vinos amparados por la DO no puede ser tratada como un producto de segunda. La situación actual amenaza no solo a los agricultores, sino también al paisaje y la economía de la comarca. ¡Es hora de que todos los actores del sector se pongan las pilas y actúen ya!
