La vendimia en Italia ha comenzado diez días antes debido al calor, generando incertidumbre en los rendimientos. La sequía eleva el azúcar de la uva y amenaza la cosecha con tormentas y granizo. El adelanto en la maduración de la uva está alterando los calendarios habituales de vendimia en diferentes regiones. La calidad se anuncia muy buena en buena parte del país, a pesar de los desafíos climáticos. La situación económica complicada del vino italiano se ve reflejada en la necesidad de menos burocracia y apoyo comercial.
