El Gobierno francés lanza un paquete de ayudas de más de 1.000 millones de euros para apoyar a los agricultores afectados por el calor y la sequía. Esta medida incluye indemnizaciones y anticipos para aliviar la falta de liquidez en las explotaciones. La viticultura, un pilar del campo francés, se ve directamente impactada por estos episodios climáticos. La rapidez en el cobro de indemnizaciones es clave para mantener la actividad en bodegas y cooperativas. Con esta intervención, Francia busca asegurar que el vino siga fluyendo, incluso en tiempos difíciles.
