La vendimia francesa de 2026 se perfila como una de las más bajas en 30 años, con una caída del 6% respecto al año anterior. El calor extremo y la sequía han hecho que las uvas se sientan más quemadas que un turista en la playa. Regiones como Champagne y Bourgogne-Beaujolais están sufriendo pérdidas dramáticas, mientras que Bordeaux parece tener un pequeño respiro. El sector vitivinícola se enfrenta a desafíos no solo climáticos, sino también comerciales, con un consumo que se desploma. ¡Prepárate para ver menos vino en las estanterías y más precios en las nubes!
