La producción de vino en Francia podría caer a niveles no vistos en 70 años, y eso no es un buen augurio para los amantes del vino. El calor extremo y la sequía están haciendo que las uvas se sequen antes de tiempo, lo que podría dejar a muchos con la copa vacía. Mientras algunas regiones como Burdeos y Languedoc-Rosellón ven una mejora, otras sufren las consecuencias del clima. La situación es tan crítica que podría afectar el mercado internacional y hacer que los precios se disparen. ¡Prepárate para una vendimia que podría ser más escasa que un unicornio en el supermercado!
