La uva valenciana se enfrenta a un mercado bloqueado que está hundiendo su rentabilidad, y no, no es culpa de la resaca. Las importaciones masivas y los aranceles están complicando la vida a los viticultores, mientras que la competencia desleal se hace sentir en cada copa. La Asociación Valenciana de Agricultores pide a gritos medidas para reactivar el consumo y equilibrar el mercado. Si pensabas que el vino solo se trataba de disfrutar, piénsalo de nuevo: ¡hay un drama detrás de cada botella!
