La sobreproducción de vino en Europa está llevando a algunos países a buscar soluciones inusuales. Alemania ya está transformando vino en alcohol industrial, y Austria podría seguir su ejemplo. La caída del consumo y el exceso de oferta están poniendo en jaque a bodegas y viticultores. Esta situación podría obligar a ajustar precios y estrategias comerciales en el sector. ¿Quién diría que el vino podría tener una segunda vida como desinfectante?
