El vino ha visto cómo su popularidad se desinfla en Nueva Zelanda, cayendo al 19,9% del mercado de alcohol. Mientras tanto, la cerveza se mantiene firme, casi como un amigo leal en una fiesta. La tendencia muestra que los neozelandeses están bebiendo menos en general, pero el vino está perdiendo terreno frente a los espirituosos. Con un consumo de alcohol por habitante en su nivel más bajo, el vino se siente un poco solitario. ¡Es un momento interesante para reflexionar sobre la evolución de nuestras bebidas favoritas!
