El mercado del vino a granel está en plena vendimia y, spoiler alert, las compras son más cautelosas que un gato en una tienda de porcelana. Con la presión sobre los márgenes y un adelanto en las cosechas, los precios están en la cuerda floja. La demanda se ha enfriado, y los compradores están actuando como si estuvieran en una subasta de arte: con mucho cuidado. Además, las nuevas generaciones prefieren el scroll en sus pantallas a llenar sus copas. Si pensabas que el vino a granel era solo para fiestas, piénsalo de nuevo.
