Las llamas han arrasado viñas y montes, pero también han revelado la importancia de cuidar nuestro territorio. Cada viña es un legado familiar y un bastión contra el fuego. En medio de la tragedia, la solidaridad del mundo del vino brilla con fuerza. La viticultura no solo produce vino, sino que protege paisajes y comunidades. Reflexionemos sobre el valor de un campo cuidado y la responsabilidad que todos compartimos en su conservación.
