La radiación UV-B no solo broncea, también transforma el aroma de las uvas. Un estudio revela cómo este tratamiento puede mejorar la calidad del vino al modular azúcares y compuestos aromáticos. La maduración de la uva se convierte en un juego de luces y sombras, donde cada etapa cuenta. Imagina poder ajustar el perfil sensorial de tu vino favorito solo con un poco de sol extra. ¡La ciencia y el vino se dan la mano para sorprenderte!
