La ciencia ha dado un paso adelante al identificar genes que podrían ayudar a las uvas a lidiar con el humo. Este descubrimiento podría ser la clave para mantener la calidad del vino tras incendios forestales. Se centra en cómo los cultivares Shiraz y Cabernet Sauvignon responden a la exposición al humo. Entender estos mecanismos podría ser un salvavidas para las bodegas y su valor. ¡El vino no debería saber a barbacoa, ¿verdad?!
