El cambio climático está empujando a viticultores franceses a abandonar sus viñedos en el sur y trasladarse a regiones más viables en el norte. Casos como el de Lucile Fouet en Berrie muestran la dimensión económica y social de este fenómeno. Otros productores como Angela Weidner y Maxime Aerts han optado por dejar el Gard y establecerse en los Altos Alpes en busca de estabilidad térmica.
