Los incendios y la sequía están poniendo en jaque la calidad del vino en Francia, afectando tanto a la uva como a los ingresos de las bodegas. Con temperaturas que han superado los 40 grados, la vendimia se ha adelantado y la calidad del vino podría verse comprometida. La presión sobre el enoturismo también es palpable, ya que muchos viajeros evitan las zonas afectadas. La situación se complica aún más con la disminución del consumo de vino en mercados clave como Estados Unidos. ¡Prepárate para una cosecha que podría ser más complicada que elegir entre un tinto y un blanco en una cena familiar!
