Los pequeños viticultores del Douro están en apuros, ya que parte de su cosecha de 2026 podría quedarse sin comprador. Con el aumento de los costos y las restricciones del sistema de "benefício", la rentabilidad de las explotaciones familiares está en juego. La diferencia de precios entre las uvas destinadas al vino de Oporto y las que no lo son es abismal, afectando a los agricultores más pequeños. La situación es tan crítica que algunos ya piensan en abandonar sus viñas. Si el mercado no mejora, el futuro del vino en esta región podría estar en peligro.
