La sequía está apretando el cuello de la vendimia francesa, y la cosecha de este año podría ser más corta de lo esperado. A pesar de la merma en cantidad, la calidad de las uvas podría salvar el día, siempre y cuando el clima no se vuelva loco. Los viticultores están en alerta máxima, y la falta de agua está afectando el tamaño de las uvas. Si pensabas que la vendimia era solo un evento de recolección, piénsalo de nuevo: ¡es todo un drama! La situación podría tener repercusiones en el mercado global del vino.
