La vendimia en Chipre está en crisis por cuarto año consecutivo, y las bodegas están luchando por sobrevivir. La sequía y el mildiu han hecho que la cosecha se desplome, dejando a las bodegas con menos de la mitad de la uva que necesitan. A pesar de la calidad del vino chipriota, el sector enfrenta problemas serios, desde el envejecimiento de la población rural hasta la falta de apoyo. Las grandes bodegas LOEL y KEO están en la cuerda floja, y la situación podría afectar a otros viñedos mediterráneos. El Gobierno ha prometido apoyo, pero ¿será suficiente para salvar el día?
