Francia se enfrenta a una de sus cosechas de vino más cortas en tres décadas, con una producción que podría caer un 17% respecto a la media de los últimos cinco años. El Ródano y Beaujolais son las zonas más afectadas, con un descenso que podría alcanzar hasta el 33%. Las condiciones climáticas extremas, como granizo y sequía, han hecho que la vendimia se adelante y que las uvas sean más pequeñas. Esto podría afectar no solo a la cantidad de vino disponible, sino también a los precios en el mercado. ¿Listo para ver cómo esto impacta tu próxima botella de vino?
