La Ribera del Duero enfrenta una vendimia más corta debido a la sequía y heladas, pero la uva llega sana a bodega. A pesar de la caída del rendimiento en muchas parcelas, el estado sanitario de la uva es óptimo gracias a un control efectivo de plagas. Las altas temperaturas han acelerado la maduración, lo que puede impactar en la producción final. La situación obliga a bodegas a replantear sus estrategias para la añada 2026. ¡No te quedes atrás y conoce cómo el cambio climático está moldeando el futuro del vino!
