Las importaciones chinas de vino embotellado de la UE han caído un 16,6% en volumen, lo que significa que menos botellas están llegando a la Gran Muralla. A pesar de que el valor de las compras se ha reducido menos, la tendencia muestra que los consumidores están buscando opciones más baratas. El exceso de inventario y la debilidad de la demanda están frenando nuevos pedidos, lo que pone en jaque a los distribuidores europeos. ¿Quién diría que un país que solía amar el vino ahora está haciendo dieta líquida?
