La región de Champagne está en una encrucijada, pidiendo elevar el límite de alcohol del 13% al 15% para salvar su vendimia. Las olas de calor han adelantado la cosecha, lo que podría cambiar la forma en que se embotellan estos icónicos espumosos. Algunas casas, como Gosset, ya están preparándose para la posibilidad de que sus vinos terminen como Coteaux Champenois. La decisión del INAO el 8 de septiembre será crucial para el futuro de estos vinos. ¿Se quedarán en la tradición o se reinventarán en esta añada caliente?
