Canadá reduce drásticamente las exportaciones de vino de Estados Unidos, generando pérdidas millonarias en el sector vinícola estadounidense. La disputa comercial entre ambos países afecta gravemente a las bodegas de California. La retirada de producto de las estanterías canadienses ha causado daños en ambos lados de la frontera. El mercado canadiense, antes crucial para el vino estadounidense, ha disminuido su peso significativamente.
