La tierra de Burdeos se está desplomando como un castillo de naipes, con caídas de más del 80% en algunos lugares. Las hectáreas que antes valían una fortuna ahora son más baratas que un café en la esquina. A pesar de la abundante cosecha que se espera para 2026, las bodegas están luchando por hacer espacio en sus cavas repletas. La situación no parece mejorar, y el mercado está más tenso que un corcho a punto de saltar. Si creías que el vino francés siempre sería un lujo, piénsalo de nuevo.
