La bodega Barbadillo está dando un giro impresionante a su planta histórica en Sanlúcar de Barrameda, modernizando su embotellado para ser más ágil en el mercado internacional. Con una inversión que promete reducir el tiempo de cambio de formato en un 50%, la bodega busca adaptarse a las nuevas exigencias del consumidor. La automatización no solo aumentará la capacidad productiva, sino que también protegerá la calidad del vino. Además, la sostenibilidad es clave en este proyecto, reduciendo el consumo de agua y productos químicos. ¡Es un momento emocionante para los amantes del vino español!
