La Mosela, famosa por su Riesling, enfrenta una crisis que podría cerrar muchas bodegas. Las exportaciones han caído un 11% y los precios del vino a granel son un chiste malo. Mientras los Riesling de alta gama siguen brillando, las pequeñas bodegas luchan por sobrevivir. La falta de rentabilidad y el cambio en los hábitos de consumo están dejando viñedos en el olvido. Si quieres entender cómo el vino alemán se enfrenta a un reto monumental, sigue leyendo.
