Australia ha cerrado su vendimia de 2026 con cifras alarmantes, registrando la cosecha más baja en más de dos décadas. Las uvas tintas han sido las más afectadas, cayendo un 29%, mientras que las blancas han tomado la delantera. Este cambio podría alterar la mezcla de vinos que llegan al mercado, con más blancos y menos tintos. Los productores están ajustando su estrategia ante una demanda cambiante, y el futuro del vino australiano se ve incierto. Si pensabas que el vino australiano siempre era un festín de tintos, ¡prepárate para un giro inesperado!
