Australia se enfrenta a cambios en su mercado del vino debido a la sobreoferta y menor consumo, buscando más valor por botella y menos dependencia del volumen. El país adapta precios, surtidos e innovación para atraer a un comprador que bebe menos frecuentemente y compara entre diferentes bebidas alcohólicas. El acuerdo de libre comercio con la UE permitirá a Australia exportar vino sin aranceles, mientras que en América del Norte se observan señales distintas en Estados Unidos y Canadá. Asia se perfila como un mercado potencial clave para el futuro del vino australiano.
